Espesores de drywall
El drywall se fabrica en varios espesores. Los dos más comunes son ½ pulgada y ⅝. Aquí va un resumen de los espesores que se ven en obra y para qué se usan.
Drywall de ¼ de pulgada
El drywall de un cuarto de pulgada es muy flexible; por eso a veces se usa en muros curvos. Se dobla bien en curvas amplias y suaves, pero se agrieta si se fuerza demasiado. Mojarlo un poco lo hace más flexible y permite curvas más cerradas. Hay que tener cuidado con el agua: demasiada resta resistencia al panel.
Cuando se envuelve un muro o un soffit curvo con ¼, casi siempre conviene doblar el espesor con una segunda capa encima de la primera. Eso da más fuerza al muro y ayuda a dejar la curva pareja y gradual.
Drywall de ⅜ de pulgada
El de tres octavos también es flexible y se puede doblar en algunas curvas. Más a menudo se usa para laminar encima de yeso viejo o de un drywall que ya no se ve. Con el asentamiento del edificio, el yeso se agrieta. Unas cuantas grietas se arreglan con tape, pero si el muro está lleno de fisuras, el tape no da suficiente refuerzo. En ese caso se lamina drywall encima del yeso viejo. El de ⅜ es el indicado. Se puede fijar con pegamento para drywall. Ojo: la capa de encima solo es tan fuerte como lo que hay debajo. Al laminar, lo correcto es usar tornillos largos que lleguen a los montantes.
También se lamina ⅜ sobre block de concreto o muros vaciados. El yeso suele ser el acabado interior preferido sobre concreto o block. Como ya casi no hay yeseros, algunos contratistas han tenido éxito laminando ⅜. En ese caso el adhesivo es la mejor opción para fijar. El problema es cómo mantener la hoja en su sitio mientras seca el pegamento. Se puede apuntalar con madera contra el muro de enfrente. Lo importante es apoyar la hoja de manera pareja mientras el adhesivo cura.
Drywall de ½ pulgada
El de media pulgada es el espesor más usado en residencial. Va en la mayoría de los muros y hasta en algunos plafones. Mientras los montantes o las vigas no pasen de dieciséis pulgadas al centro, el de ½ da suficiente rigidez para casi cualquier aplicación. Sale más barato que el de ⅝ y se maneja más fácil. Por eso es la primera opción en casa.
Hay tipos de ½ diseñados para cuando los montantes o las vigas van más de dieciséis pulgadas al centro. Precaución: si el drywall no está especificado para plafones con vigas a veinticuatro pulgadas al centro, lo más seguro es que se pandeé. En esos casos casi siempre hace falta un espesor mayor.
Drywall de ⅝ de pulgada
El de cinco octavos es, de lejos, el espesor más usado en comercial e industrial. La mayoría de los códigos municipales piden ⅝ en comercial y, según el caso, ⅝ con clasificación de fuego.
El de ⅝ es más fuerte que el de ½ y deja muros más rígidos. Por esa misma rigidez se usa en plafones donde las vigas van a veinticuatro pulgadas al centro. No se pandea tan fácil y aguanta mejor incluso con texturas pesadas en el cielo.
Drywall de ¾ de pulgada
El de tres cuartos casi no se usa. Aunque solo es un poco más grueso que el de ⅝, es difícil de trabajar y más caro. Suele pedirse solo en casos especiales, cuando un arquitecto o un ingeniero lo especifica.
Una pulgada o más
Drywall de una pulgada o más es raro. Se considera especialidad y entra en controles de ingeniería del edificio. Por ejemplo, se puede especificar de una o incluso dos pulgadas para forrar muros de hueco de elevador por requisitos de fuego. Ese espesor es muy difícil de manejar y pesa una barbaridad.